«La mayor solidaridad se encuentra en quienes atraviesan la urgencia de la precariedad»

La relación de “la política” con el humor sigue siendo conservadora y conflictiva. El humor y sus estrategias que corren el límite de lo correcto incomoda sin importar el arco ideológico. Lo mismo pasa al revés: a pesar de algunas excepciones, cuando el humor intenta incurrir en “lo político” se le ven las costuras de cierta ingenuidad o prejuicio normalizador. Entre las excepciones está Martín Rechimuzzi, quién no sólo supo provocar a todes, sino que su vida es un ejemplo de esto. Humorista y politólogo, aquí se pone serio y sigue corriendo los límites.

 

Por Gervasio Muñoz

Entendemos que la palabra solidaridad está en proceso de reingresar al espacio del sentido común público, desplazando a otras, militadas en los años recientes, como la meritocracia. ¿Compartís esta impresión?

En esta pregunta hay 2 partes diferenciadas: el asunto del reingreso y el asunto de la solidaridad. Respecto del primero creo que contrariamente a pensar a la solidaridad como el antagonismo a la meritocracia, son conceptos que se complementan. El liberalismo clásico siempre resolvió la desigualdad social a través del concepto de la solidaridad, sosteniendo el precepto de que la gente es buena, entonces ayuda a quien está en desventaja. Sostengo que la meritocracia suaviza o mitiga la jerarquización a través de la solidaridad, pero no la resuelve. El sentido del “derecho social” busca justamente universalizar y sistematizar las acciones que posibilitan el movimiento social.

Asimismo creo que tanto el concepto de solidaridad como el de meritocracia son buenos para el plano de la ética: la asistencia y la mirada al otro o a la otra, y el premio a quien se esfuerza son valores importantes en la sociedad. Pero cuando la política delega su capacidad de igualar posibilidades a través de los derechos y entrega la transformación social al plano de la ética individual (que viva mejor quien pueda y que la buena gente ayude al otro) pierde la potencia de su capacidad colectiva y se vuelve errática y volátil.

Vos sos parte de un medio que tiene como público mayoritario al segmento de los jóvenes y adolescentes. ¿Ves alguna forma específica o novedosa de solidaridad en las nuevas generaciones? ¿Cómo te parece que conciben ese concepto?

El feminismo ha remasterizado el concepto de solidaridad haciendo hablar en el presente el concepto de sororidad. Por supuesto que no son exactamente lo mismo, pero ha marcado un rumbo para la acción colectiva. Partiendo de una experiencia común, y la seguida adquisición de grado de conciencia colectiva, se inicia una construcción de un nuevo lazo social que antes aparecía difuso.

Entiendo también que hay una generación que nació, creció e ingresó a la vida política escuchando que “la patria es el otro” y eso supone un desplazamiento del aglutinador  “patria” (nosotres tenemos en común el suelo, el lenguaje, la tradición, etc) hacia el concepto de la otredad (nosotres tenemos en común a la existencia de un otro. Yo soy el otro de otro y su existencia está afectada por la mía)

Entendemos que hay una forma de concebir la solidaridad como la negación de la política, o al menos como una idea que no se cruza con otras como la de la inclusión o la justicia social. ¿Qué opinas al respecto?

Es un poco lo que comentaba antes. Tanto la justicia social como la inclusión buscan sustentabilizar aquello que la solidaridad resuelve en lo inmediato. Por supuesto que la acción cotidiana está teñida de acciones solidarias (se cae una persona en la calle y son más las personas que se acercan a ayudar que las que pasan de largo).

Hablo esencialmente de aquella solidaridad que releva el accionar político. En tal sentido una sociedad con mayor inclusión genera personas que, al estar más alejadas de la urgencia, tienen también la posibilidad de definir una mejor comunidad. Asimismo la mayor solidaridad se encuentra en quienes atraviesan la urgencia de la precariedad. Ahí también hay política. La tradición de la fuerza política argentina que más ha transformado la realidad, sostiene que donde hay una necesidad nace un derecho.

¿En el campo de la cultura hay una forma de solidaridad específica que supere el «evento a beneficio»? ¿Está presente la solidaridad en todas las formas de expresión cultural?

Debería definirse qué se entiende por cultura, y en tal caso elegir desde qué aspecto poder pensar su vínculo con la solidaridad. En el plano más fáctico observo que en el marco de la pandemia que nos atraviesa, muchos trabajadores de la cultura han reunido fuerzas para hacer frente a la adversidad. Sin embargo creo que eso sucedió también en muchos otros sectores que quizás no son tan públicos.

Pensando en un plano más abstracto, la cultura es otro aglutinador social. Nunca pienso en la cultura como algo arrogado a los artistas, o un bien que algunos tienen y otros no. Es más bien una energía que nos atraviesa, nos compone, nos performa. Y desde allí ubico siempre una inmensa capacidad de transformación.

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